Temas Medievales, v. 28, n°. 1,

enero-junio 2020, 1-9,

ISSN: 1850-2628

Boquet, Damien y NAGY, Piroska, Medieval Sensibilities. A History of Emotions in the Middle Ages, Cambridge, Polity Press 2018 (XIII y 364 pp.)

Originado en un proyecto de largo alcance destinado a estudiar la experiencia y la práctica de las emociones durante el Medioevo desde una perspectiva interdisciplinaria (proyecto denominado Emotions in the Middle Ages, EMMA), este libro presenta al público, erudito y no, los resultados obtenidos por los responsables de dicho proyecto, Damien Boquet y Piroska Nagy. Sin embargo, no se trata del primer estudio en conjunto publicado por estos autores: ya en 2009 dieron a conocer el libro Le Sujet des émotions au Moyen Âge, seguido en 2011 por un número monográfico de la revista Médiévales sobre “Une histoire des émotions incarnées” y, en 2016, por la obra Pour une histoire intellectuelle des émotions.

En este nuevo libro, Boquet y Nagy presentan los resultados y las reflexiones de años de investigación, adentrándose de lleno en el “mundo de las sensibilidades” (concepto considerado de mayor alcance y estabilidad y, por lo tanto, más adecuado que el de emociones, término ausente del léxico medieval), observando sus significados, características y transformaciones durante ese largo periodo. Inspirándose en los trabajos pioneros de la escuela de los Annales (especialmente en las intuiciones de Lucien Febvre sobre la importancia del estudio de las emociones y en la “historia de las mentalidades” desarrollada posteriormente por esta escuela), en este trabajo conjunto los autores proponen al lector una inmersión cronológicamente ordenada en el universo de las sensibilidades. Tarea ardua y de no poco impacto: si bien en los últimos treinta años las emociones y sensibilidades han recibido un mayor interés por parte del mundo académico –como se observa por ejemplo en los influyentes trabajos de William Reddy y Barbara Rosenwein–, los estudios dedicados a esta temática son aún marginales en la amplia historiografía medieval, conservando en el imaginario un fuerte elemento anecdótico y poco significativo o estructural. En contraposición, el impacto académico de este libro fue casi inmediato, siendo reconocida su primera edición francesa (del año 2015) con el premio Augustin Thierry de la Académie Française en el 2016.

Desde una perspectiva declaradamente antropológica, cultural y política, a lo largo de nueve capítulos los autores analizan el nacimiento de una sensibilidad cristiana en los siglos III-IV –mediante la cristianización de las emociones elaborada en los ambientes monásticos– y, posteriormente, su difusión entre los diversos grupos sociales, eclesiásticos y laicos, examinando sus evoluciones en los diferentes contextos medievales. Sensibilidad que, tal como la entienden los autores, no se encuentra sólo en los corazones de los individuos sino que permea la sociedad toda. A partir de la comprensión de las emociones como actos sociales y relaciones, performativos, prácticos y simbólicos, ellas son identificables en los más diversos ambientes: en las iglesias, en los palacios y en las cortes, en los mercados, en los hogares, en los campos de batallas, etc. Un abanico de emociones –como la ira, la alegría, el amor, la tristeza– ocupa así el centro de la escena, iluminando el amplio y complejo espectro de experiencias y de prácticas afectivas medievales.

A través de una multiplicidad de fuentes históricas, textuales e iconográficas, Boquet y Nagy ponen en evidencia el lugar central que ocuparon las emociones en el desarrollo de nuevas concepciones antropológicas y teológicas, así como sus múltiples funciones político-sociales, desde los primeros siglos cristianos hasta la época moderna. En ello, resaltan la importancia de las interpretaciones de la Pasión de Cristo en la cristianización del hombre y en el desarrollo filosófico de su naturaleza emotiva, haciendo hincapié en el cambio crucial que representó el pensamiento agustiniano (denominado “Padre de la afectividad medieval”) al unir la afectividad al pecado original y al plan salvífico. Las emociones –especialmente la caridad y la amicitia– aparecen ya en el Alto Medievo franco como elementos esenciales para la creación y la reproducción de lazos sociales. Luego de la desintegración del orden carolingio, a partir de los siglos X-XI y durante las cuatro centurias siguientes, los autores observan cambios profundos en las concepciones cristológicas y por ende antropológicas, cambios que contribuyen al enriquecimiento de los usos e implicancias de las emociones. El nacimiento y la difusión del fenómeno literario del amor cortés es un claro ejemplo de estas transformaciones, con su exaltación de la alegría y del amor carnal. Boquet y Nagy subrayan además el desarrollo de nuevas sensibilidades y prácticas devocionales en los siglos XII-XV, tanto en los ámbitos de gobierno como en los sectores populares, así como en las experiencias individuales y colectivas y entre los sexos, brindando especial atención a las relaciones de “homo-afectividad”.

De este modo, enfatizando la complejidad de sus mutables codificaciones, a lo largo de este estudio ambos autores rechazan las interpretaciones de la sensibilidad como carente de racionalidad o como fenómeno individual o accidental, destacando en cambio su complejo carácter histórico, contextual y racional. Las emociones recobran así su historicidad, no pudiendo ser comprendidas por afuera de sus contextos socio-culturales. Asimismo, a lo largo de la obra, las emociones recuperan su rol clave en el juego social y político de cada sociedad, en la generación de identidades, lazos, consensos y exclusiones. Las largas y frecuentes citas de las fuentes ayudan al lector a sumergirse también él en las reflexiones de los contemporáneos. De esta forma, gracias a un abundante recurso documental conformado por textos e imágenes de diversos arcos temporales y temáticos, los autores logran restituir la complejidad y el espesor intrínsecos del problema.

Con las limitaciones propias de toda obra que intente cubrir en un único estudio un marco temporal y espacial tan grande y variado, utilizando además algunos conceptos hoy largamente discutidos como el de “feudalización” y el de “evolución”, el libro echa luz en modo fluido e interesante sobre el mundo de las sensibilidades. La apuesta interpretativa de los autores es clara y, en mi opinión, compartible: rechazando la idea de un Medievo emocional como antitético a la racionalidad moderna, visión observable en obras tan populares e influyentes como las de Johan Huizinga y Norbet Eliasque contraponían la dinámica emotividad medieval al racionalismo moderno, en el marco de un continuo proceso civilizador del individuo–, Bouquet y Nagy ilustran una historia cultural de la afectividad que nada tiene que ver con lo individual, lo anecdótico, lo irracional o lo accidental. Las sensibilidades recuperan así su complejidad, espesor e historicidad, permitiéndonos reflexionar sobre el rol de las emociones en nuestra sociedad contemporánea, reveladoras de nuestros valores y prácticas culturales.

Marina Sarramia

ZADERENKO, Irene y MONTANER, Alberto (eds.), en colaboración con MAHONEY, Peter, A Companion to the Poema de mio Cid, Leiden-Boston, Brill, 2018 (538 pp.).

El Poema de mio Cid es, sin dudas, el texto más célebre de la épica española medieval, y los acercamientos académicos a esta obra han sido profusos y diversos. Sin embargo, el Companion se constituye en la ayuda que, hasta su publicación, faltaba para situarse en el amplio caudal de aproximaciones críticas: un manual actualizado que reuniera los aportes de académicos distinguidos en el estudio de la materia cidiana. De modo que esta compilación ofrecida por Brill constituye una herramienta fundamental para el conocimiento del estado de la cuestión sobre una obra que ha trascendido su tiempo y nos interpela hasta el presente.

Este Companion está compuesto por dieciséis capítulos a cargo de prestigiosos especialistas, que, según el tema abordado, son agrupados en cinco partes, precedidas, a su vez, por un prólogo y una introducción escritos por los editores. Tal prólogo describe la estructura de la obra, funcionando así como una hoja de ruta que guía efectivamente al lector a través de los distintos aspectos trabajados en la compilación. La introducción, por su parte, presenta un abordaje integral resumido de los aspectos claves en el estudio del Poema de mio Cid –en adelante, PMC o Poema–. Se ofrecen consideraciones sobre su trama, estructura y recursos, la autoría y datación de la obra, su contexto histórico, sus características prosódicas, el lenguaje y el estilo, los rasgos performativos y el lugar del poema dentro del espectro discursivo de la literatura oral y escrita. Así pues, la introducción constituye un recurso muy útil para quienes no se dedican al estudio específico del PMC o recién se inician en este campo, ya que brinda una mirada de conjunto que no solo describe y analiza los aspectos literarios más relevantes del Poema, sino que también trata cuestiones que hacen a un mejor entendimiento de la obra en su contexto histórico y en la tradición literaria española. El volumen ofrece también una breve reseña académica de los colaboradores, una selección bibliográfica de los distintos manuscritos –el manuscrito único del siglo XIV y las copias modernas realizadas a mano–, ediciones y traducciones del PMC y un índice onomástico al final.

La primera parte, “The Codex and the Author”, reúne dos artículos que indagan en las cuestiones del códice y el autor del Poema. En el capítulo 1, “The Poema de mio Cid as Text: Manuscript Transmission and Editorial Politics”, Alberto Montaner plantea que la existencia de un codex unicus del PMC, del cual derivan todas las demás versiones, supone problemas referidos a dos esferas de análisis: la historia textual y el establecimiento de criterios de edición. Por lo cual, ofrece un análisis material del codex unicus, con el objetivo de establecer su fecha de composición y distinguir el valor textual de las distintas intervenciones escritas que el mismo ha sufrido a lo largo de los siglos. Esto le permite comparar el códice existente, su arquetipo –copiado a principios de siglo XIII– y la copia perdida del PMC que da origen al texto en prosa que se transmite en las diferentes versiones de la Estoria de España. A su vez, la comparación evidencia las conexiones entre dichos textos, a partir de las cuales se puede establecer la relevancia del uso de las mencionadas crónicas alfonsíes al momento de editar el poema. Montaner analiza, además, los distintos problemas que el codex unicus presenta al editor. El artículo culmina con un abordaje de los criterios usados por distintos editores del PMC, en el marco de una reflexión sobre el arte de la edición de poemas épicos medievales. Por su parte, en el capítulo 2, “The Question of Authorship”, Irene Zaderenko realiza una reseña analítica de las hipótesis de autoría del PMC propuestas por la crítica desde el redescubrimiento del poema a finales del siglo XVI. La estudiosa plantea que esta revisión es un paso necesario para una mejor comprensión de estas teorías en conflicto, a las que desglosa detenidamente, analizando sus fortalezas y debilidades. El recorrido empieza por Fray Prudencio de Sandoval, el primer académico que estudió el poema, a principios del siglo XVII, describiéndolo como una composición hecha a partir de “versos bárbaros notables”, pasando luego por el trabajo del Padre Martín Sarmiento (quien, a mediados del siglo XVIII, analiza la génesis y la autoría del poema, y las atribuye a la actividad juglaresca de la época inmediatamente posterior a la existencia del Rodrigo Díaz histórico), hasta llegar a Ian Michaels que, a fines del siglo XX, propone que la información histórica entrelazada en la narrativa ficcional del poema hacen pensar en un autor mucho más talentoso que un juglar y que habría sido, específicamente, un monje benedictino. A ese postulado suscribe Zaderenko proponiendo, a su vez, que el PMC podría haber sido compuesto en el Monasterio de Cardeña, que ocupa un rol importantísimo en el poema.

En la segunda parte, “Linguistics Aspects”, nos encontraremos con tres artículos que analizan los aspectos lingüísticos de la obra. El capítulo 3, ¿“Why was the Poema de mio Cid Written Down the Way It Was?”, corresponde a Roger Wright, quien sitúa la escritura de la copia no preservada de 1207 del PMC en el marco de un contexto de desarrollo de la cultura escrita castellana, pues en Europa Occidental, los siglos XII y XIII fueron un periodo de creciente interés en la naturaleza del lenguaje escrito. Específicamente en la primera década del siglo XIII, en los centros intelectuales ibéricos se comenzó a contemplar la idea de que el latín y el romance no eran dos formas de escribir la misma lengua sino lenguas completamente separadas. Esto favoreció un deseo creciente de dejar registros escritos, que se transformó luego en el deseo de preservar de igual forma materiales orales que existían en Castilla sobre el héroe nacional. Es probable que el poema circulara de forma oral hasta la fecha, aunque no exactamente en la forma en la que se ha conservado. De hecho, el escriba del manuscrito sobreviviente pertenecía a la cultura letrada, lo que hizo que, durante el proceso de escritura, ingresaran en el Poema muchas de las influencias de los recursos legales y administrativos que lo caracterizan. La situación plantea un acertijo, a cuya resolución se dedica el artículo: si el poema fue originalmente oral en inspiración y performance, ¿por qué se escribió de esa forma? Wright propone que la versión de 1207 habría sido una suerte de “ayudamemoria” para la performance posterior de un recitador o cantante letrado, con lo cual el escenario más simple es imaginar que el compositor, el escriba y el recitador podrían haber sido, todos, la misma persona. En el capítulo 4, “A Closer Look at the Poema de mio Cid’s Language”, Javier Rodríguez Molina describe y analiza los rasgos lingüísticos del PMC, para lo cual parte de establecer los tres estratos textuales de su composición: el original perdido (compuesto después de 1140 y antes de 1207), el códice no preservado de 1207, que sería la puesta por escrito del estrato anterior, y el códice conservado de siglo XIV, copia, a su vez, de la versión de principios de siglo XIII. Así, en el texto se superpondrían tres individuos: el autor, el escriba de 1207 y el copista del siglo XIV. El artículo está dedicado, pues, a la reconstrucción de los rasgos que habría tenido el arquetipo de 1207, en lo relativo a fonética, ortografía, morfología y sintaxis. El texto finaliza con una breve reseña de los planteos críticos sobre la autoría y localización geográfica del PMC, entre los cuales Rodríguez Molina suscribe a la hipótesis que vincula el origen del Poema a la Extremadura castellana, propuesta por Menéndez Pidal en 1908, por ser la mejor fundamentada desde el punto de vista lingüístico. Por último, el capítulo 5, “On the Arabic Loanwords in the Poema de mio Cid”, es obra de Federico Corriente, especialista en estudios semíticos, y está dedicado al análisis de los préstamos árabes en el PMC. Se brinda allí una exhaustiva lista alfabética de tales préstamos reales y se analizan en particular algunos de ellos, no comentados anteriormente por la crítica. Se describe y explica, también, la presencia de tradiciones árabes e islámicas en el Poema, expresadas a menudo en palabras correspondientes a la lengua romance. Corriente concluye en que el hallazgo más significativo de su estudio es la detección de una estructura métrica –parecida a la de la poesía de Berceo– con rasgos que no corresponden al verso latino clásico, pero que sí son comunes en los poemas estróficos árabes andalusíes. El académico expresa su creencia de que estos modelos estróficos habrían sido llevados hacia la Península ibérica, por juglares árabes judíos o cristianos.

La tercera parte, “Poetic Aspects and Structure”, está compuesta por cuatro artículos que analizan distintos aspectos poéticos y estructurales del Poema. El capítulo 6, “On the Poetic Technique of the Poema de mio Cid”, corresponde al trabajo de Juan Carlos Bayo Julve, quien se dedica a analizar los principios compositivos seguidos por el autor del Poema, tópico que define como uno de los más debatidos y controversiales de la obra. El estudioso brinda una descripción de las situaciones que contribuyen a generar estas polémicas, desarrolla algunas consideraciones sobre los otros textos que componen el exiguo corpus conservado de cantares de gesta castellanos y lo compara con el extenso corpus francés, planteando que difieren no solo en cantidad sino también en calidad. Su propósito es esbozar una teoría del sistema de versificación del PMC, enfocándose en el texto tal como fue transmitido en el codex unicus, para lo cual realiza algunas comparaciones con el fragmento del Roncesvalles. La desestimación del sistema de tiradas como principio versificador seguido en el códice de Vivar permite a Bayo Julve presentar la hipótesis de la disonancia deíctica, que considera más adecuada para la poesía épica española medieval. A continuación, el capítulo 7, “‘Mio Cid Ruy Díaz odredes lo que dixo’: The Voice of the Narrator, the Voice of the Characters”, a cargo de Salvatore Luongo, está dividido en dos partes, en las que se exploran, respectivamente, las características de la voz del narrador y las voces de los personajes. A propósito del primero, lo define como un narrador que muestra un uso racional de las prerrogativas que derivan de su posición, así como de los artificios formales de la tradición. En cuanto a los personajes, analiza sus representaciones y voces, planteando que, a excepción de algunos casos puntuales, en el Poema no se presentan sus rasgos prosopográficos ni su etopeia, pues los personajes aparecen definidos, como es frecuente en las narraciones medievales en lengua romance, por sus acciones y sus palabras (entre las cuales, el discurso más importante es, por supuesto, el del protagonista del texto). El capítulo 8, “Oral Expression in the Poema de mio Cid”, está escrito por Matthew Bailey y busca profundizar la comprensión sobre el proceso compositivo empleado en la España medieval y, específicamente, en la creación del PMC. Para ello revisa los hallazgos de campos de estudio relacionados con la materia, como la historia medieval y la lingüística, pero también los estudios homéricos, para establecer las bases que posibiliten el análisis de las características expresivas del Poema. En este recorrido, destaca los hallazgos de Milman Parry y su continuación en los estudios de Albert Lord, pues la labor de estos académicos es la muestra del rico intercambio de ideas que se produce cuando dialogan los especialistas de distintos campos. Según Bailey, en el caso del PMC, son valiosos los aportes de lingüistas, historiadores, psicólogos, estudiosos de la épica homérica y especialistas en la canción de gesta francesa e inglesa, pues han contribuido a profundizar el conocimiento del vínculo entre proceso compositivo y expresión del Poema. A continuación, en el capítulo 9, “Episodic Logic and the Structure of the Poema de mio Cid”, Leonardo Funes analiza la estructura del texto, para lo cual sigue a Menéndez Pidal con su propuesta de la división en tres cantares de similar extensión, aunque no adopta los nombres otorgados por el especialista español a cada uno de ellos. Al mismo tiempo, interpreta la estructura bipartita, ya reconocida por otros estudiosos, como el relato de un doble proceso de pérdida y recuperación del honor del héroe. Aunque cada trama se centra en un tema distinto, ambas partes se unen a partir del elemento honor y presentan, a su vez, la recurrencia de patrones estructurales binarios. Funes también plantea que el poema ofrece, por influencia de su composición oral, una lógica episódica, concepto que redefine, distanciándose del planteado anteriormente por Deyermond en 1987. Todo esto lo lleva a concluir que, pese a estar basado en una historia épica oral, el poema existente es fruto del esfuerzo creativo individual de un poeta letrado.

En la cuarta parte, “Historial Aspects”, se reúnen tres artículos que analizan los aspectos históricos vinculados al PMC. El capítulo 10, “The Historical Context of the Poema de mio Cid”, a cargo de Simon Barton, analiza y somete a escrutinio las distintas lecturas tendientes a situar el poema en su contexto histórico: empezando por Menéndez Pidal (para quien el PMC es un texto que atestigua numerosos eventos verdaderos de la vida de Rodrigo Díaz), hasta las lecturas más contemporáneas, que han tendido a ver el Poema como una pieza de propaganda anti-leonesa, una diatriba anti-aristocrática, un “poster de reclutamiento” para inspirar a los guerreros de Castilla a redoblar sus esfuerzos contra los moros del sur y una celebración de los valores de la sociedad de frontera, así como de la importancia de la relación vasallática. Barton hace un recorrido por un amplio repertorio de planteos críticos, para concluir que, si bien varias de las lecturas que han propuesto que el PMC fue encargado para coincidir con un evento notable en la vida de la corte de Alfonso VIII, planteando escenarios verosímiles, el poema no brinda suficiente información como para situar su composición en un momento y lugar exactos. Según Barton, lo único indudable es que la carrera del Cid, recordada y reinventada en el PMC, actuó como un vehículo a través del cual el autor buscó transmitir a su audiencia mensajes y valores claves, como la necesidad de cultivar la armonía social, para fortalecer su sentido de identidad y legitimidad. En el capítulo 11, “Social Structures and Values in the Poema de mio Cid”, Georges Martin propone un análisis del contenido sociológico del poema, partiendo de la premisa de que cualquier texto literario refleja la sociedad en la cual fue creado. El académico se refiere a este proceso en términos de representación o expresión, ya que las categorías sociales que implica –sistemas económicos, estructuras sociales, valores éticos, modelos públicos, etc.– están subordinadas a una interpretación de la realidad. En el análisis sugerido, Martin propone no solo describir las instituciones aludidas en el texto, sino también tomar en cuenta la dinámica de significado que las polariza. El texto analiza enfáticamente la representación de distintos componentes del entramado social –la Iglesia, la monarquía, los estamentos nobiliarios y la caballería–, así como las relaciones entre ellos, en el marco de la llamada sociedad de frontera, para llegar a la conclusión de que el PMC, al tiempo que contribuye a la configuración de la nueva monarquía castellana con la figura de Alfonso VIII, tiene como objetivo recordar a su público
los actos heroicos de conquista logrados por el antepasado del monarca, el rey Alfonso VI, junto con todas las connotaciones sociales y políticas debidas. En el capítulo 12, “Legal Aspects of the Poema de mio Cid”, Eukene Lacarra Sanz propone que los textos literarios revelan las relaciones de poder propias de la sociedad en la que fueron concebidos, por lo cual, para poder comprenderlos cabalmente, es necesario conocer las costumbres y leyes propias del contexto de producción. En el caso del PMC, esto se ve en el lenguaje utilizado, proveniente tanto del discurso común como de la terminología militar y legal, que evidencia la erudición del autor y su familiaridad con la ley. Según la estudiosa, los puntos críticos dominantes en el Poema son tres actos legales del rey Alfonso: la ira regia –cuyas consecuencias corresponden a lo estipulado en la legislación existente–, el perdón real y la convocatoria a las Cortes de Toledo. A lo largo del capítulo se analiza la representación de estos recursos legales, para concluir en la reafirmación del conocimiento legal del autor, así como en la idea de que el poema está alineado con un nuevo concepto de ley pública que favorece la autoridad del rey por sobre el poder ejercido por la nobleza, y subraya que esa ley pública administrada por el monarca es la mejor forma de preservar la justicia, la paz entre los estamentos nobiliarios y la armonía política y social.

Por último, la quinta parte, “The Poema de mio Cid in the Cultural History of Spain”, se compone de cuatro artículos dedicados a analizar el lugar del PMC en la historia cultural de España. En el capítulo 13, “The Poema de mio Cid and the Canon of the Spanish Epic Revisited”, Mercedes Vaquero propone una idea de sumo interés: sin poner en duda que el Poema es “el monumento más impresionante de la Edad Media española”, va a cuestionar la canonicidad de la obra, pues postula que el PMC no representa la corriente principal de esta tradición épica ya que, incluso desde la misma Edad Media, hubo otros textos épicos que gozaron de mejor recepción, como Partición de los reinos de Fernando I y Mocedades de Rodrigo. Según Vaquero, esta idea equivocada, largamente asumida por especialistas y lectores en general, ha distorsionado la épica española medieval pues, al colocar el PMC en el centro del canon, provocó que sus desviaciones respecto del género hayan sido consideradas como el paradigma frente al cual han sido evaluados otros poemas épicos. Asimismo, resultaría problemática en lo relativo a la historia española medieval, ya que la representación del Cid en el Poema tiene poco que ver no solo con la del Cid épico de otros textos del ciclo, sino también con el Rodrigo Díaz histórico. Vaquero concluye que, sin retirar al PMC de los programas de estudios, hay otros textos, como Partición, que son obras maestras de la misma talla y merecen ser estudiadas con igual interés. Luego, en el capítulo 14, “The Poema de mio Cid in 13th- and 14th- Century Romance Historiography”, Francisco Bautista indaga cómo la figura de Rodrigo Díaz y los contenidos del PMC fueron integrados en las principales crónicas en lengua romance producidas en el periodo que va desde Alfonso X hasta la primera mitad del siglo XIV. En cuanto al trabajo en los talleres alfonsíes, el artículo analiza el uso que los compiladores hicieron, durante el proceso de composición de la Estoria de España, no solo del PMC, sino también de los principales textos sobre el Cid redactados antes de 1270. Bautista entiende que la abundancia de materiales, tanto poéticos como historiográficos, en torno de la figura de Rodrigo Díaz, representó un desafío y, en algunos casos, un problema durante la compilación de la crónica. El estudioso concluye que la importancia de las crónicas no se agota en el análisis de sus fuentes ni en su relación con la recreación y difusión de la materia cidiana, pues los textos historiográficos ofrecen una lectura –condicionada por el proyecto cronístico– del Poema. Tal lectura nos puede permitir comprender mejor el texto literario y también proveen materiales para continuar indagando en el uso que, en estos siglos, se hizo de la figura del Cid con fines ideológicos y políticos. El capítulo 15, “The Cidian Matter in the 15th Century”, de Fernando Gómez Redondo, pone de manifiesto la paradoja del desarrollo de la materia cidiana en el siglo XV, signada por el hecho de que el principal texto sobre Rodrigo Díaz, el PMC, cayó en una gradual oscuridad, mientras que su argumento continuó siendo conocido debido a las prosificaciones del poema incluidas en crónicas posteriores, a la vez que dos textos marginales, las Mocedades de Rodrigo y la Estoria del Cid, adquirieron singular predominancia. El siglo XV se interesó, particularmente, por dos etapas de la vida del personaje no desarrolladas en el PMC: su adolescencia, de joven caballero, y su vejez. Convivieron, entonces, dos imágenes contradictorias del Cid: por un lado, la de un Cid rebelde, asociado a las Mocedades, que fue usada para sostener los privilegios de la clase aristocrática y, por el otro, la de un Rodrigo fiel a su rey y hábil gobernante de Valencia, proveniente del PMC, que sirvió para construir un imaginario caballeresco destinado a apoyar al rey Juan II. Gómez Redondo señala, por último, que la figura del Cid sufrió, en este periodo, una reconstrucción ideológica, usada tanto para promover la hegemonía castellana en momentos de crisis, como para fortalecer los proyectos de renovación de las órdenes militares. El capítulo 16, “The Canonization of the Poema de mio Cid from the 18th to the 20th Century”, a cargo de Luis Galván, da cierre al Companion con un análisis del proceso histórico de canonización del PMC en España, que no se trató, según el estudioso, “de una respuesta automática” a su primera publicación impresa en 1779, sino de un lento ascenso desde la oscuridad a la notoriedad. Al respecto, Galván señala que, en un primer momento, era necesario un determinado tipo de interpretación para que el texto alcanzara el reconocimiento más allá del ámbito académico: debía ser visto como un producto basado en la tradición popular originaria, como la expresión del espíritu nacional y como un poema realista y veraz, rasgos definitorios de una “ortodoxia” –en palabras de Colin Smith– que persistió por décadas. Esto dista de lo que ocurre en la segunda mitad del siglo XX y el principio del siglo XXI, tiempos en los que la canonicidad del Poema no parece depender de una interpretación definitiva. Por el contrario, el estudioso considera que la actividad interpretativa heterogénea y fluida es lo que permite a los textos mantenerse en escena a través de las modas variables y los grandes cambios culturales, incluso cuando se trata de estudios condicionados por los imperativos sociales de cada momento –por ejemplo, la igualdad de género o la preocupación por el medioambiente–.

Como señalábamos al principio de esta nota, el Companion ofrece, sin dudas, una contribución importantísima para los estudios cidianos, en particular, y de la épica medieval española, en general, pues reúne los señeros aportes de académicos de incuestionable trayectoria y reconocimiento internacional. Se trata de una obra integral, que examina el PMC desde múltiples perspectivas de análisis, y también abierta, en tanto no se propone crear una imagen falsa de consenso que, desde luego, no existe en este campo de estudios, sino que opta por presentar puntos de vista diversos y, en algunos casos, contradictorios, dejando que el lector evalúe las distintas opiniones y seleccione aquella que considere más apropiada.

María Belén RANDAZZO