Daniel Boyarin desliza –en el trabajo que forma parte de este dossier– que la conclusión de su investigación no es negar la existencia del judaísmo en el siglo XII, sino la ausencia, al menos para ciertos autores del período, del concepto judaísmo tal como lo entendemos en la actualidad. Las palabras de Boyarin pueden resultar extrañas al lector, pero se insertan en la polémica en torno a si es viable y justificado hacer una historia de los judíos desde la Antigüedad hasta la actualidad.
Efectivamente, considerar que Filón de Alejandría, el rabino Meir, los judíos visigodos convertidos forzosamente y Yehuda Halevi pueden ser agrupados en un mismo colectivo requiere un esfuerzo intelectual importante, no siempre exitoso. De hecho, mucho se ha debatido sobre la forma de clasificar a los grupos judíos en la Antigüedad y el Medioevo. Establecer la identidad y las características de quienes se llamaban a sí mismos judíos –o eran catalogados así por otros– es una tarea verdaderamente difícil.
Desde nuestra perspectiva, estudiar a los judíos requiere conocer el contexto histórico en el que estos vivieron. Su historia no puede concebirse, entonces, como el derrotero de un grupo aislado en su medio. De hecho, en ocasiones es imposible reconstruir sus vidas sin apelar a fuentes externas. El caso visigodo, debido a la escasez de registros arqueológicos y epigráficos relacionados con los judíos y la no supervivencia de textos producidos por estos, lleva inexorablemente a recurrir a fuentes cristianas. En este sentido, el trabajo de Johannes Heil presentado en este volumen explora con rigor los problemas que implica la recuperación de la historia judía en el reino visigodo.

Publicado: 2017-01-09